Ante el incremento de casos de personas desaparecidas, la colectiva Madres Buscadoras de Chiapas ha reforzado sus estrategias de búsqueda mediante buzones anónimos y tendederos con fichas de personas desaparecidas en iglesias.
Cada primer domingo del mes, integrantes del colectivo acuden a la Catedral de San Marcos, en Tuxtla Gutiérrez, donde participan en una misa y posteriormente colocan fichas de búsqueda en el atrio para visibilizar los casos y recibir información de posibles testigos.
Los llamados “Buzones de Paz” permiten que las personas proporcionen información de manera anónima, una alternativa especialmente importante para quienes tienen datos sobre posibles lugares donde podrían encontrarse personas desaparecidas, pero temen sufrir represalias.
La colectiva acompaña actualmente alrededor de 60 casos de manera directa, aunque también recibe solicitudes de familias que prefieren mantener su identidad en reserva por temor a grupos delictivos.
La magnitud del problema se refleja en los registros oficiales: entre 2012 y mayo de 2026 se contabilizaron 7 mil 796 reportes de personas desaparecidas o no localizadas en Chiapas.
Los municipios con más reportes incluyen Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Chiapa de Corzo, Palenque, Ocozocoautla, Mapastepec y Tonalá. Tan sólo Tuxtla Gutiérrez concentra 2 mil 659 casos.
Las buscadoras también planean instalar nuevos buzones, ampliar las brigadas de búsqueda hacia la frontera con Guatemala y continuar el seguimiento de posibles pistas en otras entidades del país.
El colectivo sostiene que su objetivo principal es localizar a sus familiares y pidió a las autoridades mantener una coordinación permanente para fortalecer las investigaciones y las labores de búsqueda.





