Un habitante de la cabecera municipal de San Pedro Chenalhó fue separado de la comunidad y obligado a abandonar su vivienda luego de una decisión tomada por autoridades tradicionales y pobladores durante una asamblea comunitaria realizada bajo el sistema de usos y costumbres. La medida fue aprobada tras una serie de desacuerdos relacionados con denuncias públicas sobre presuntas irregularidades en la administración municipal.
De acuerdo con los acuerdos alcanzados en la reunión, César Oliverio Gómez Hernández dejará de ser reconocido como integrante de la cabecera municipal y deberá abandonar el lugar donde residía. Las autoridades comunitarias argumentaron que la determinación responde a conductas que consideraron contrarias a las normas internas de convivencia y organización de la comunidad.
En la asamblea participaron representantes de distintas instancias locales, entre ellas agentes municipales, comités de educación, patronatos de obras y representantes de programas comunitarios, quienes respaldaron la resolución adoptada. El acuerdo quedó asentado en un documento firmado por diversos líderes y representantes de la comunidad.
El caso ha generado atención debido a que ocurre en una región donde las decisiones comunitarias suelen regirse por sistemas normativos internos. La situación también reabre el debate sobre los alcances de los usos y costumbres frente a los derechos individuales, especialmente cuando existen conflictos relacionados con señalamientos hacia autoridades locales.





