Concluye encuentro de resistencias y rebeldías del EZLN en Chiapas

Seguir construyendo nuevas formas de organización, mayor participación de las mujeres, reforzar el diálogo entre comunidades y seguir la lucha contra los embates del capitalismo, incluyendo el acecho del crimen organizado, fueron algunas de las principales conclusiones del encuentro Resistencias y Rebeldías “Algunas partes del todo” realizado en Chiapas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

 

Luego de dos semanas de mesas de diálogo e intercambios de ideas, el EZ reconoció errores en sus estructuras de gobierno que fueron corrigiendo y que siguen mejorando a través de múltiples y constantes espacios de diálogo entre las comunidades.

 

El Subcomandante Insurgente Moisés abundó que este intercambio también se ha hecho con comunidades no zapatista para crear un frente amplio contra la división provocada por los partidos políticos y los capitales a través de proyectos.

 

“Esta apertura permite que los pueblos se reconozcan mutuamente en problemas comunes y examinen cómo afrontar juntos el futuro más allá del capitalismo”, señalaron.

 

También abordaron cómo dentro del zapatismo las formas de gobierno jerárquicas reproducían las pirámides de poder similares a las del capitalismo, y afectaban el desarrollo de la lucha, sin embargo la autocrítica permitió las correcciones necesarias.

 

Así pasaron de las Juntas de Buen Gobierno y los Municipios Autónomos, a los Grupos de Autonomía Local y los encuentros de Interzona, en donde los que mandan son el pueblo, cuyas alternativas han permitido mayor cercanía entre autoridades y comunidades, más participación de jóvenes y mujeres, y la experiencia constante con la idea de “el común”.

 

“Estas nuevas estructuras buscan que las decisiones nazcan desde abajo y se articulen horizontalmente, evitando acumulación de poder”, apuntaron.

 

“El pueblo es el que tiene que aprender a gobernar, el verdadero poder popular”, señaló Moisés, al tiempo que esta reorganización siempre estará acompañada de la Comandancia General y el Comité Clandestino.

 

Agregó que en las comunidades hay dolor, rabia, discriminación, explotación, y la idea es “cómo vamos hacer para conjuntar el pensamiento” en la resistencia.

 

En cuanto a enfrentar al capitalismo convocaron a recuperar saberes ancestrales como la medicina tradicional, prácticas agrícolas ecológicas, viviendas colectivas, entre otros. Además para no alimentar al crimen organizado prevenir el consumos de sustancias y no participar en ninguna forma como sembrar o vender drogas.

 

A lo largo de más de tres década del surgimiento del movimiento zapatista, señalaron, se ha endurecido la militarización en las comunidades de América Latina, acentuado los proyectos extractivos y despojo de tierras, crecido la represión del Estado, fomentado el racismo, forzado la migración y endurecido la vigilancia de las fronteras.

 

Ante los escenarios plantearon consolidar la defensa comunitaria desde la organización autónoma, redes de solidaridad transaccional contra las empresas extractivas y la construcción de economías propias para reducir la dependencia.

 

Frente a la contaminación y la deforestación de los territorios que tiene un gran impacto en las zonas indígenas, propusieron reafirmar la vida comunitaria, implementar proyectos agroecológicos, la defensa de las semillas nativas y el intercambio de conocimiento ancestral de los campesinos.

 

Las mujeres zapatistas admitieron que han habido cambios en cuanto a la inclusión y participación en los órganos de gobiernos, pero sigue hablando una cultura machista que hay que cambiar para que las niñas y adolescentes tengan un mejor panorama, por lo que plantearon redes feministas transversales e internacionales.

 

“La defensa de la vida, el cuidado colectivo y la construcción de autonomía son la única vía de la resistencia”, reiteraron en los múltiples foros.

 

Durante las plenarias fue recurrente el tema del conflicto en Palestina, por lo que el Subcomandante Insurgente Moisés planteó pasar del discurso de solidaridad a la acción con protestas y brigadas.

 

El EZLN mostró su vigencia como articulador de luchas globales, y planteó crear una red internacional de luchas por la vida con encuentros virtuales periódicos, acciones globales coordinadas en fechas específicas, formación de brigadas de jóvenes que viajen a apoyar comunidades en resistencia, así como la producción conjunta de materiales como documentales y otros para romper el cerco mediático.

 

En los 14 días el encuentro además de las exposiciones colectivas, mesas de discusión, intercambios abiertos, hubo actividades culturales como música, teatro, murales, entre otros.

 

Participaron organizaciones y pueblos de decenas de países de América Latina, Europa, África y Asia, así como decenas de Estados de la República Mexicana.

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