El maestro Ury Armín Estrada Lara, docente de educación preescolar, afirmó que desarrolló una plataforma en español y en lenguas originarias que sirve como una especie de radar para auxiliar a niños y niñas ciegos o con debilidad visual.
“La aplicación se lleva en el pecho y va tomando fotogramas, cada uno de los cuales transmiten información al motor neuronal que ya tengo construido y devuelven la información; es decir, puede advertir por ejemplo a la persona que la está usando, que frente a ella hay otra persona que la queda viendo fijamente, tiene un teléfono celular en la mano y es un obstáculo para que pueda pasar, por lo que tendría que hacerse a un lado, un paso a la izquierda o un paso a la derecha para continuar caminando”, explicó.
En entrevista añadió que “es básicamente para entrenar a niños y niñas que todavía están aprendiendo a caminar solos y que tienen esta condición. La aplicación lo dice en español y en lenguas originarias: tsotsil, tseltal, chol y tojolabal, por lo que el niño puede escuchar en su lengua materna todas las instrucciones sin necesidad de un traductor”.
Señaló que “la aplicación ve todo el panorama y a través del sonido auditivo va proporcionando la información. Si hay una escalera o un desnivel, por ejemplo, le dice al niño: Frente a ti hay diez centímetros de un escalón, ten cuidado para no tropezarte, o le advierte de la presencia de gradas. Le da todo el panorama al niño para que no se tropiece”.
Comentó que “lo que se quiere lograr con esto es que en las aulas de las escuelas los niños puedan saber lo que está pasando en su entorno porque lo que la maestra o el maestro escriba en el pizarrón se lo traducirá en sonido y le dirá que es la tarea para el siguiente día, y así tendrá el conocimiento de lo que sucede en su entorno”.
Aseguró que esta aplicación “ya está probada y al igual que las anteriores herramientas inclusivas lo que se quiere es que las aulas las tengan para que los alumnos puedan romper las barreras que los han imitado durante mucho tiempo porque aquí rompemos la barrera visual y lingüística, ya que si la llevamos a las comunidades los niños tendrán la oportunidad de estar frente a su maestro sabiendo lo que está pasando en su entorno sin necesidad de un guía”.
Estrada Lara se ha dedicado últimamente a crear proyectos y aplicaciones relacionados con el tema inclusivo, además de dar clases en un centro educativo ubicado en San Cristóbal.
También ha creado, entre otras, una herramienta para traducir lenguas de pueblos originarios al castellano mediante Inteligencia Artificial.
El maestro recordó que “ya teníamos la aplicación para sordomudos que se llama o’tan (corazón, en tseltal), mediante la cual las personas se pueden comunicar con pictogramas. Pueden elegir, por ejemplo, los pictogramas y va traduciendo lo que se quiere. Adicionalmente tiene un módulo en lenguaje de señas mexicanas, en el cual la persona sordomuda puede ir haciendo las señas y el programa le va traduciendo o viceversas; escribe lo que decir y lo traduce a señas también a las lenguas originarias”.
Dijo que el proyecto o’tan, fue auditado por el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (CELALI) “y le dio una ponderación de 95 por ciento de efectividad. Ahora ya no sólo traduce del tseltal a español, sino al italiano, alemán, coreano y viceversa”.
Afirmó que esa herramienta “se incluyó como prueba piloto para la comunicación de niños autistas. El de lengua de señas mexicanas lo está aplicando ya el CELELI como módulos de traducción para algunas cuestiones editoriales”.
Sostuvo que el o’tan, traductor de pictogramas, “ya se está probando en el centro de autismo en Chiapas con una pequeña muestra, con la que los niños ya pueden comunicarse con sus maestros y familiares. En clínicas del autismo se prueba mediante la red de especialistas del autismo en las clínicas ubicadas en Tapachula y Tuxtla Gutiérrez”.
Concluyó: “Seguimos picando piedra, buscando apoyos como siempre. Ya estamos en pláticas con el gobierno de Oaxaca y de Veracruz para traducir las lenguas zapoteco y una afromexicana. Me preguntaron que si se podía hacer y les dije que sí. En eso estamos”.





