El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, responsabilizó a la administración de su antecesor, Rutilio Escandón, por los elevados niveles de violencia que encontró al asumir el cargo, pese a que ambos pertenecen a Morena.
Durante un acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, Ramírez presentó imágenes y datos sobre la situación de seguridad que enfrentó el estado durante los últimos años, con referencias a enfrentamientos armados, asesinatos, secuestros, bloqueos y despojos a automovilistas.
El mandatario calificó como “una cifra de vergüenza” los niveles delictivos registrados en 2024 y sostuvo que ese año fue el periodo más violento que había experimentado Chiapas hasta entonces.
De acuerdo con Ramírez, la violencia comenzó a incrementarse desde 2023 y alcanzó su punto más crítico durante 2024, cuando, según su exposición, Chiapas llegó a ocupar el segundo lugar nacional en incidencia delictiva.
El gobernador chiapaneco contrastó esa situación con los resultados que su administración asegura haber conseguido posteriormente mediante una estrategia enfocada en seguridad, coordinación institucional y combate a los grupos criminales.
El señalamiento adquiere relevancia política debido a que Escandón y Ramírez pertenecen al mismo partido. Rutilio Escandón gobernó Chiapas de 2018 a 2024 y actualmente se desempeña como cónsul de México en Miami.
Cabe recordar que en noviembre de 2023, cuando Ramírez ya había sido perfilado como candidato de Morena a la gubernatura, ambos políticos todavía mantenían una relación pública de cercanía institucional.
Las declaraciones de Ramírez colocan nuevamente bajo escrutinio el periodo de gobierno de Escandón y el manejo de la seguridad en Chiapas. Los señalamientos corresponden a la postura del actual gobernador y no constituyen, por sí mismos, una determinación de responsabilidad legal contra su antecesor.





